Volemos hasta el infinito
a instancias de la fantasía
con el fulgor de la poesía
y el recato del manuscrito
libres y en alas de la quimera
sin sextante ni astrolabio;
Que mi boca sea tu silabario
y mis manos, furtiva enredadera
pincelando con simples sonrisas
el rostro de la brisa marginal
ceñidos al efluvio celestial
de las estrellas en sus repisas
alcanzando así nuestro destino
sin detenerse en la agreste limitante
de cada prejuicio concomitante,
de cada torpeza y tosco desatino.
Volemos hacia la cofradía
de la loca pasión y el deseo,
con la arrogancia de Perseo
y la elegancia de Andalucía
firmando rendición indeclinable
al pudor y toda restricción…
E interpretar una composición
orquestada en tu beldad imponderable.
Darkbrocatto
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